domingo, 2 de octubre de 2016

Y volvemos a la carga...

Ya no me acuerdo cuándo fue la última vez que me senté delante del ordenador para escribir una entrada. La verdad que me ha costado volver a ello. Muchos acontecimientos han pasado desde aquellos días. El más importante ha sido nuestra boda. Nos casamos el día 28 de mayo y ello ocupó gran parte de mi tiempo, ya no porque las bodas te quitan todo el tiempo, sino porque yo misma me encargué de los detalles, de la decoración y de la TARTA. Sí, muchos pensarán que estoy un poco loca, y sí, quizás un poco lo esté jeje, pero la verdad que me hacía ilusión hacerla yo. Además, iba a ser una boda íntima en la que no iba a haber muchos invitados por lo que lo vi bastante viable. 


Les voy a contar un poco sobre la experiencia, porque creo que puede ayudarle a alguien. Empiezo desde el principio. Desde un comienzo yo me encargué del diseño de la boda. Yo hice las invitaciones y a partir de ellas, todo lo demás siguió con el mismo diseño. Elegí unos banderines de colores, porque quería que fuera una ceremonia fresca y divertida, como nosotros. 


Ese mismo diseño lo utilizamos en unas bolsitas de arroz que hicimos con papel cebolla blanco, y arpillera.


También utilizamos el diseño en los obsequios, que fueron unas botellas de vino y unos bombones, en los carteles del libro de firma y de la mesa donde coloqué la tarta.


En cuanto a la tarta, me organicé para no tener que hacer todo el día anterior. Dos semanas antes ya fui horneando bizcochos y cupcakes. Y dos días antes hice las coberturas y lo monté todo, porque el día anterior no iba a poder. Lo metí en la nevera y todo estaba bien fresco cuando lo tomamos. 
Para la tarta elegí un sabor que me encanta, de Kinder Bueno. El bizcocho era de mis preferidos de chocolate y la crema, una crema de mantequilla francesa de Kinder Bueno. Fue una tarta de 2 pisos, y a pesar de que era la primera que hacía, creo que no quedó nada mal. Para decorarla, hice un corazón con cuerda de arpillera. Además, le pedí a mi floristero que me hiciera unos pequeños ramos para decorarla. La coloqué sobre una base que decoré con arpillera y ésta sobre una base de madera, muy rústico todo, como el lugar donde lo íbamos a celebrar. 


En cuanto a los cupcakes, aquí quise hacer un poco más de variedad. Los hice del mismo sabor que la tarta, de fresa y, de vainilla y caramelo salado. La verdad que quise no quedarme corta y sobraron, la verdad, pero como al día siguiente comíamos allí los aprovechamos para el postre jeje. 



También me encargué de la Candy Bar, es decir, de la mesa de chuches que colocamos en la discoteca. Para ello compramos unos botes en Ikea y algunos adornos de Primark y la montamos con chuches y frutos secos. Me dieron las medidas mal de la mesa que iban a poner y al final quedó todo un poco bailando pero bueno. No tengo una foto que se vea bien, porque esos ramos se pusieron luego para dárselos a las mujeres solteras, y falta un bote de chuches a la derecha, pero bueno así se pueden hacer una idea.


Otra de las cosas que pusimos y que gustó mucho, fue una mesa con cosas para el Photocall que hicimos con goma eva. Además, hicimos un marco con cartón blanco con nuestros nombres y fue muy chulo como la gente se iba haciendo fotos.  






Bueno, pues esta ha sido la crónica de uno de los mejores días de mi vida. Si tienen alguna pregunta o necesitan ayuda, ya saben dónde estoy y no duden en preguntármela. Les prometo que la próxima entrada no tardará tanto en aparecer. ¡Un besote!

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